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De trabajos que pasaron por imprenta, no de plantillas teóricas. Cuando escribimos sobre un catálogo de 20 x 25 cm, ese formato se armó, se plegó y se corrigió con un impresor concreto. Anotamos margen interior, exterior, calles y sangrado tal como quedaron en el arte final, y también lo que hubo que rehacer después de la primera prueba. Si una medida cambia según el papel o el tipo de plegado, lo decimos en la misma nota en lugar de dar una cifra única.
Porque en el boceto se resuelven las decisiones que después cuesta deshacer en pantalla. Antes de mover cajas en el archivo, conviene tener claro dónde va el ojo del lector, cuántas columnas aguantan el contenido y qué pasa cuando el texto crece. En varias entradas mostramos capturas de esos bocetos escaneados, con tachones incluidos, para que se vea el proceso y no solo el resultado limpio. Un estudiante puede repetir el ejercicio con papel cuadriculado y lápiz sin depender de ningún software.
Son los que aparecen una y otra vez en archivos que llegan a imprenta o a una dirección de arte. Perfiles de color que no coinciden con la máquina del taller, sangrado mal calculado, imágenes por debajo de la resolución necesaria y fuentes que no quedaron incrustadas en el PDF. Cada caso se explica con el síntoma visible, la causa probable y la corrección concreta. No es una lista de reglas abstractas: es lo que revisamos antes de mandar cualquier archivo a producción.
No. No prometemos que un proyecto salga en cierto plazo ni que una paleta venda más. Lo que compartimos es el oficio tal como se practica: qué se probó, qué falló, qué se corrigió y con qué referencias de imprenta se trabajó. Si un criterio depende del contexto, lo decimos. Si algo no lo pudimos verificar en taller, no lo escribimos como si fuera un hecho.
Sí. Cuando conversamos con ilustradores, tipógrafos o directores de arte locales, pedimos que las referencias técnicas queden claras: nombres de papeles, acabados, cuerpos tipográficos, formatos de entrega. La conversación se edita para que se entienda, pero no se inventan datos ni se rellenan huecos con generalidades. Si alguien menciona una imprenta o un material, se anota tal cual lo dijo.
Si algo de lo que leíste no te cuadra con tu propia experiencia en taller, escríbenos y lo revisamos. También puedes consultar cómo tratamos los datos y los archivos en nuestra política de privacidad o escribirnos directamente desde la página de contacto.