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La mayoría de portafolios que llegan a una dirección de arte no se caen por falta de proyectos. Se caen porque el lector no sabe dónde mirar primero. Abres el PDF, ves una grilla de imágenes del mismo tamaño, títulos que compiten con los pies de foto y un pie de página que repite el nombre del proyecto tres veces. A los treinta segundos ya estás adivinando. Eso es lo que hay que arreglar antes de pensar en sumar una pieza más.
Propongo una escala de tres niveles y nada más. Nivel uno: el título del proyecto, entre 28 y 34 pt si el PDF se lee en pantalla, con peso medio y un interlineado de 1.1. Nivel dos: el subtítulo o el tipo de encargo, entre 14 y 16 pt, en cursiva o en un peso más liviano, con interlineado 1.3. Nivel tres: el cuerpo y los pies, entre 9.5 y 11 pt, interlineado 1.5. Tres niveles alcanzan para casi todo. Cuando agregas un cuarto, el lector deja de distinguir qué es importante y qué es relleno.
En pantalla esa escala se sostiene bien porque el contraste entre 30 pt y 10 pt es evidente incluso en un monitor mal calibrado. En impresión casera cambia: si vas a llevar el portafolio a una entrevista y lo imprimes en una láser de oficina, el nivel tres por debajo de 9 pt se vuelve ilegible y el nivel uno pierde fuerza si el papel es muy absorbente. Prueba una hoja antes de imprimir las veinte. Es un gasto mínimo y evita llegar con un cuadernillo que nadie puede leer de cerca.
El pie de cada proyecto merece su propia decisión. Ahí van los datos que el lector necesita para ubicarse: año, tipo de encargo, si fue cliente real o ejercicio de curso, y qué herramienta usaste para la pieza final. No hace falta escribir el brief completo. Dos líneas bastan. Si el proyecto fue colaborativo, anota tu rol concreto. Un director de arte en Lima lee eso y ya sabe si te va a llamar o no.
Sobre el peso del archivo: exportar a 300 dpi todas las páginas es la causa más común de un PDF de 80 MB que nadie quiere abrir. Las páginas con fotografía de piezas impresas sí necesitan resolución alta, pero las que solo tienen tipografía y bloques de color pueden ir a 150 dpi sin que se note. Revisa también el perfil de color antes de exportar. Si trabajaste en RGB y el PDF va a circular solo en pantalla, déjalo en sRGB; si alguien lo va a imprimir, convierte a CMYK y acepta que algunos azules cobalto van a apagarse un poco.
Un ejercicio que sirve antes de armar el archivo final: toma una hoja y escribe el recorrido de un proyecto en cinco pasos, desde el encargo hasta la pieza entregada. Después decide qué de esos cinco pasos se muestra y qué se descarta. Casi siempre sobran dos. El portafolio gana cuando el lector entiende el proceso sin que se lo expliques todo, y eso empieza por la jerarquía, no por la cantidad de láminas.
Si quieres seguir con criterios de taller aplicados a otros formatos, revisa las notas de servicios y encargos o escríbenos desde contacto para enviar tu proyecto a la sección de críticas abiertas.
Ficha de autor
Bitácora Effigol
Editora de tipografía y presentación de portafolios
Acompaña a diseñadores junior en Lima que están armando su primer PDF para dirección de arte. Revisa escalas tipográficas, interlineados y el orden de los proyectos antes de que el archivo salga del taller. También escribe sobre cómo se comporta una misma jerarquía cuando el portafolio se ve en pantalla y cuando se imprime en casa, con hojas bond y una impresora que no siempre respeta los márgenes.
Para consultas sobre jerarquía tipográfica, pies de proyecto o exportación de PDF, el teléfono de la bitácora es +51 981954757. La dirección de taller está en Jr. Juan David Atencio # 74936, Don Andrea, Iquitos.